Durante los últimos tres meses tuve el honor de trabajar en las piezas destinadas a las personas galardonadas con motivo del 75 Aniversario de la Reforestación de Gran Canaria.
Un proyecto muy especial para mí, no solo por el reto de diseñar y realizar cada una de las piezas, sino por todo lo que representa la historia que hay detrás de este aniversario.
Desde mediados del siglo XX, Gran Canaria ha desarrollado un enorme trabajo de recuperación, protección y reforestación de sus montes, transformando espacios que hoy forman parte del paisaje que conocemos y disfrutamos.
Y quienes me conocen saben que todo lo relacionado con nuestra cumbre, nuestros montes y el territorio de Gran Canaria me toca especialmente de cerca.

Una pieza sencilla, pero con significado
Desde el principio tuve claro que quería realizar una pieza sencilla, sólida y con personalidad, intentando que los propios materiales ayudaran también a contar la historia.
Siendo fiel a mi forma de trabajar, combiné madera, piedra y diferentes profundidades, buscando una composición limpia en la que cada elemento tuviera su función.
Pero en esta ocasión había algo especialmente importante: el origen de la madera.
Las piezas están realizadas con madera de ciprés y eucalipto rojo procedentes del vivero de Osorio, junto con piedra gris de Arucas.

Utilizar madera procedente de Osorio en una pieza creada precisamente para conmemorar 75 años de reforestación en Gran Canaria hacía que el material dejara de ser simplemente una elección estética.
Pasaba a formar parte de la propia historia del reconocimiento.
Madera de Osorio y piedra de Arucas
El ciprés y el eucalipto rojo aportan diferentes tonalidades, vetas y texturas, mientras que la piedra de Arucas introduce peso y estabilidad al conjunto.
Cada pieza tiene unas dimensiones aproximadas de 20 cm de ancho, 28 cm de alto y 9 cm de fondo, con un peso cercano a los 2 kilos.
El resultado es una pieza con una presencia importante, pero manteniendo ese lenguaje sencillo y natural que buscaba desde el principio.

Un homenaje a quienes cuidaron nuestros montes
Las piezas fueron entregadas en INFECAR, dentro del acto conmemorativo del 75 aniversario, en una jornada especialmente emocionante en la que se pudo conocer mucho mejor el enorme trabajo realizado durante décadas para recuperar el paisaje forestal de Gran Canaria.
Y quizás eso sea lo que más significado termina dando a este proyecto.
Estas esculturas no conmemoran únicamente una fecha.
Representan 75 años de trabajo, esfuerzo y compromiso con nuestros montes, y reconocen a las personas que de una forma u otra han contribuido a conservar y recuperar una parte fundamental de nuestro patrimonio natural.
Ha sido un verdadero privilegio poder aportar mi pequeño granito de arena a esta celebración.
Mi enhorabuena a todas las personas galardonadas y gracias al Cabildo de Gran Canaria por confiar nuevamente en mi trabajo y permitirme formar parte de un proyecto con un significado tan especial.




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